¿Qué debemos trabajar: la movilidad o la estabilidad?

“La estabilidad no es inmovilidad”. Klemens von Metternich. En esta nueva entra del post vamos a hablar de dos términos propios del cuerpo humano: la estabilidad y la movilidad. En muchas ocasiones se nos pregunta a los fisioterapeutas cuál de los dos conceptos es más importante trabajar.

También se ha llegado a describir en el siglo pasado a determinadas articulaciones o segmentos corporales como estables o como móviles. Vamos a ir a lo largo de este post despejando las posibles dudas que podamos tener al respecto.

¿Existen articulaciones estables y articulaciones móviles?

Pues vamos allá, primero lo que vamos a hacer es definir teóricamente ambos conceptos. Luego vamos a llevar esa definición física a nuestro cuerpo humano y por último vamos a terminar hilando más fino y vamos a ver si estos dos conceptos son exclusivos y excluyentes en una determinada articulación o pueden llegar a convivir en una misma articulación a la vez. 

Cuando hablamos de movilidad nos referimos a una propiedad física condicional que hace referencia a la capacidad de movimiento. Sin embargo cuando nos referimos al término estabilidad lo entendemos como una propiedad física de un cuerpo para mantenerse en un equilibrio estable.

Si acercamos estas dos definiciones al cuerpo humano podríamos decir que la movilidad es “la cualidad que por fricción o deslizamiento o recorrido articular, extensibilidad, contractibilidad y elasticidad muscular, tendinosa y ligamentosa; permite al sujeto realizar acciones que requieren de alta agilidad y destreza, elegancia y facilidad de movimientos, ya sean estos motóricos, no locomotores o manipulativos; la movilidad implica la fuerza muscular antagónica y el control del arco reflejo.” Lorenzo Marroquín (2016). Mientras que la estabilidad podríamos decir que es “la capacidad del cuerpo de mantener el equilibrio o de evitar ser desequilibrado.

Se trata de un concepto relativo; no es una característica invariable para un mismo objeto, sino que se puede modificar en un rango desde muy inestable hasta muy estable.” Programa de biomecánica aplicada; Universidad Alfonso X El Sabio (2014). 

Por lo tanto en nuestro cuerpo humano se encuentran estos dos conceptos tanto a nivel músculo-esquelético como a nivel orgánico. Hoy nos vamos a centrar en ver qué partes del cuerpo deben ser móviles y que partes del cuerpo deben ser estables. 

A mitad del siglo pasado, la corriente francesa de la medicina física y la rehabilitación describió unas articulaciones como móviles y otras articulaciones como estables. Partían desde el pie y seguían subiendo hasta la cabeza. Iban enlazando articulaciones y segmentos corporales. Así pues si la articulación de la rodilla es estable, la articulación anterior y posterior debían ser estables. Por el contrario sí la articulación del hombro es móvil, sus articulaciones adyacentes serán estables. 

En los últimos años la ciencia no ha parado de investigar, analizar y valorar el movimiento corporal para seguir avanzando y ofrecer cuanta más y mejor información a los clínicos. Este concepto de articulaciones estables y móviles ha sido muy discutido. En la actualidad ya no se reconoce como una sucesión de articulaciones móviles y estables partiendo desde el pie y subiendo segmento corporal hasta la cabeza. 

Pues bien, todo va a depender desde el punto de vista que miremos a una articulación. También debemos ser conscientes que el cuerpo humano es una sumación de movimientos y estabilidades entrelazadas. 

Por lo tanto ¿debemos enfocar el trabajo en el pie para conseguir una estructura muy estable o por el contrario debemos también trabajar la movilidad intrínseca del pie? Pues desde mi punto de vista debemos trabajar ambas cosas. Y sobre todo debemos analizar bien a la persona con la qué vamos a empezar a trabajar y que requerimientos específicos necesita. Puesto que no es lo mismo trabajar el pie de un corredor de larga distancia de carreras de montaña que trabajar el pie de un tenista. 

En ambos deportistas van a necesitar que trabajemos ambos conceptos, pero en el corredor de montaña, nos va a interesar tener una movilidad intrínseca del pie muy alta, para que así el pie se adapte perfectamente a cada pisada que de el corredor por la montaña. Sin embargo el pie del tenista necesitamos que sea móvil, pero necesitamos que tenga una gran estabilidad para favorecer un apoyo estable y aumentar así la potencia del golpeo de la raqueta y la pelota. 

Si lo sacamos fuera del rendimiento deportivo y analizamos por ejemplo la columna lumbar, debemos buscar la movilidad y la estabilidad. Por ejemplo trabajaremos mucho más la estabilidad de esa región corporal en una persona que trabaja en una oficina y puede llegar a pasarse en la misma posición varias horas seguidas. Y trabajaremos la movilidad en una persona que trabaja en un almacén y necesita que ese segmento del cuerpo tenga una gran capacidad de movimiento para no sufrir daños por exceso de uso.

No trabajaremos únicamente un concepto.

No podemos olvidar que ambos conceptos no son ni exclusivos ni excluyentes. En todas las personas deberemos tener ambos conceptos integrados en las mismas articulaciones, pero en unos casos estarán más desarrolladas o potenciadas la movilidad o la estabilidad. 

Como siempre os diré, cuando me despida de vosotros,
¡Salud y Vida!