Las escalas de valoración en fisioterapia II

“Toda la ciencia no es más que el refinamiento del mensaje cotidiano” Albert Einstein. En la anterior entrada del blog, veíamos como las escalas de valoración, nos ayudan a los fisioterapeutas a tener un mayor control objetivo de algunas variables que son de nuestro interés a la hora de realizar una buena historia clínica de los pacientes y a la hora de poder cuantificar el progreso del tratamiento en las sesiones.

Hoy vamos a seguir viendo por los diferentes bloques o regiones corporales, qué escalas podemos utilizar, y veremos también alguna otra escala que nos aporta mucha información en cuanto al dolor que experimentan los pacientes.

Cuanta mayor información objetiva recabemos más exactos seremos en nuestros razonamientos.

Como bien decíamos en la anterior entrada del blog, las escalas de valoración en fisioterapia, nos ayudan a obtener una información cuantitativa de algo que queramos medir.

 

Bien es cierto, que estas escalas de valoración no son exactas o nos aportan unos datos objetivos al 100%. Las dos escalas que poníamos de ejemplo en la anterior entrada, nos aportaban datos en cuanto a los grados de movimiento de una articulación y la fuerza muscular medida de 0 a 5 que podíamos ejercer con un determinado grupo muscular o en un movimiento concreto de nuestro cuerpo.

Hoy vamos a analizar o dar un poco de información sobre otras escalas más específicas de diferentes regiones corporales así como de determinadas escalas que nos van a dar una puntuación sobre el dolor, la kinesiofobia y el catastrofismo.

Cuando empezamos a valorar la región del cuello y de la cabeza podemos utilizar el Indice de Incapacidad del Cuello, que nos aporta información sobre como el dolor ha afectado a la capacidad de la persona para realizar las actividades de la vida diaria. Así en este cuestionario, que no nos mide de una manera objetiva el daño o la lesión en concreto, nos aporta una información estandarizada sobre cómo afecta el dolor de cuello a la persona, independientemente de la lesión que tenga. En este cuestionario, se pregunta a la persona por la intensidad del dolor, sobre sus cuidados personales, levantamientos de pesos, lectura, concentración, dolores de cabeza, trabajo, a la hora de conducir y a la hora de dormir. Cada ítem por el que se pregunta, tiene seis opciones de respuesta, que van de mayor a menor capacidad de ejecución. Por ejemplo, en el ítem sobre dolor de cabeza, las respuestas posibles van desde el NO tengo dolor de cabeza en ningún momento, hasta tengo dolor de cabeza que no me permite salir de la cama en todo el día.

En cuanto a la región del hombro, tenemos otro cuestionario parecido, en el que se realizan una batería de preguntas al paciente que el contesta puntuando del 1 al 5; siendo 1 ninguna dificultad y siendo 5 no lo puedo ejecutar. Las preguntas que se plantean en este cuestionario sobre dolor de hombro y habilidades mantenidas son acciones de la vida cotidiana como abrir un pomo apretado, lavarse la espalda, cargar una bolsa del mercado. También hay unas cuestiones acerca de cómo afronta mecanismos de defensa para prevenir el posible dolor de hombro.

Cuestionarios de este tipo tenemos para diferentes regiones del cuerpo como el codo, la  zona lumbar, el tobillo y pie. También encontramos cuestionarios sobre hábitos sexuales, hábitos de micción y defecación.

Como os decía al iniciar esta entrada, vamos a ver ahora determinadas escalas que nos ayudan a objetivar o estandarizar el dolor, la kinesiofobia y el catastrofismo. Ya hemos comentado muchas veces, que el dolor es un síntoma subjetivo de cada persona, y que nos es muy difícil cuantificar el dolor y compararlo con otras personas  o otras situaciones pasadas de la vida, porque influyen muchos factores asociados, además del daño tisular.

Para cuantificar el dolor, la escala más utilizada es la escala EVA (Escala Visual Analógica). Esta escala tiene una puntuación del 0 al 10; siendo 0 la inexistencia de dolor y 10 el dolor más insoportable que te puedas imaginar. Esta es una escala, que el paciente tiene que imaginarse y ponderar. Al ser subjetiva, no podemos nosotros como fisioterapeutas rebatir la puntuación que cada persona de a su dolor. Si que hay unas posibilidad más o menos acordadas, como que una puntuación de 8 sería un dolor de parto natural sin epidural ni anestesia, un 5 un dolor de fractura de un hueso por un traumatismo limpio y el 10 sería la situación de quemarse vivo.

Tenemos escalas que nos ayudan a medir el grado de salud que tiene la persona, con test variados, como el “levantarse y sentarse”. El cual mide la cantidad de veces que una persona es capaz de levantarse de una silla y volver a sentarse en un periodo de 60 segundos. Aquí analizamos el número de veces, cuyo dato está estandarizado, y la sensación de fatiga subjetiva de la persona.

Como comentábamos también al inicio del post, disponemos de escalas que miden la kinesiofobia, que es el miedo al movimiento de la región dolorosa de la persona, y escalas para medir el catastrofismo, que es una variable psicológica en cuanto a la afectación de la enfermedad en la vida de la persona. Ambos cuestionarios se realizan mediante un test, en el cual a través de una serie de preguntas la persona tiene que elegir o bien entre unas respuestas ya planteadas, y en otros cuestionarios se da una puntuación a la pregunta que se formula.

Las escalas de valoración nos aportan datos estandarizados.

Cuando utilizamos las escalas de valoración y los diferentes cuestionarios nos apoyamos en unas mediciones que tienen un consenso de la comunidad científica, y que nos sirven para valorar de una manera más fiable en qué punto se encuentra el paciente que acude a nuestra consulta.

Como siempre os diré, cuando me despida de vosotros,

¡Salud y Vida! 

Escalas de valoración en fisioterapia.

“ La importancia de tener puntos de referencia y valores sobre los que contrastar la información obtenida, hace más científica la fisioterapia” Profesor Anónimo de